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Bastante tiempo hace ya que intento comprender como funcionan las relaciones humanas; desde las relaciones de tipo afectivas, amorosas, amistades, enemistades, hasta el simple compañerismo. Sobra decir que no lo he logrado. A pesar de todo el tiempo que he dedicado a pensar en el tema, no estoy mas cerca de comprender las relaciones humanas que de comprender porqué se utilizan agujas esterilizadas para aplicar una inyección letal. Sin embargo, debo decir que no todo mi esfuerzo ha sido infructuoso.
Dentro de las múltiples diferencias que encuentro entre un tipo de relación y otro, de cómo piensa una persona y otra, o de porque sucede una situación u otra, he llegado a la conclusión de que en todos estos casos, la comunicación juega un papel muy importante. Para explicar de una manera mas clara lo que quiero decir, me basare en un modelo muy simple de comunicación: “Un emisor que transmite un mensaje a un receptor”. En toda relación es preciso que exista la comunicación, para que las personas involucradas en la relación puedan interactuar. Puedo decir entonces, que, cuando una persona (persona “A”) quiere algo de otra persona, emite un mensaje, el cual es recibido por la otra persona (persona “B”) , el mensaje es entendido por esta persona, y a continuación emite un mensaje de regreso a la persona “A”, o por lo menos actúa en consecuencia del mensaje recibido.
Si fuera así, todo seria muy fácil y no tendría porque existir disfunción alguna en las relaciones humanas, pero… SORPRESA ! … no es tan simple.
En algún momento de todo ese proceso de comunicación, pasa ALGO, que no funciona como debiera funcionar, y entonces ese “algo” ocasiona problemas. Tengo la hipótesis de que ese “algo” tiene que ver con la capacidad de abstracción que tenemos los seres humanos. El pensamiento concreto solo nos permite apegarnos a lo que se nos dice, tal cual, literalmente, mientras que el pensamiento abstracto nos permite además, INTERPRETAR. Imaginemos el siguiente ejemplo:
“A” le dice a “B” -- “¿Me darías un vaso de agua?” --
El pensamiento concreto le haría suponer a “B” que lo que “A” quiere es UN VASO DE AGUA… literalmente… un montón de agua con forma de vaso, lo cual es bastante difícil de lograr (si no me creen, cálenle). Por otro lado, el pensamiento abstracto le permite a “B” interpretar que con “un vaso de agua” quiso decir “un vaso CON agua”… y así ya es capaz de darle a “A” lo que realmente quería. Pero, basándonos en este ejemplo, el pensamiento abstracto no supone ningún problema, si no que por el contrario, resulta ser muy útil.
¿Por qué digo entonces que nuestro pensamiento abstracto puede llegar a ocasionarnos problemas? ¿En cuales casos es útil, y en cuales casos no lo es?
Los problemas surgen cuando, lo que nosotros interpretamos por medio del pensamiento abstracto, NO ES lo que la otra persona quería que entendiéramos. Imaginemos otro ejemplo: “A” quiere transmitirle a “B” mediante un mensaje, una serie de sentimientos y pensamientos… algo así como que le quiere, extraña, admira, necesita, bla, bla, bla… y la mejor manera que encuentra para transmitirle esos sentimientos es decirle “TE AMO”. Entonces “A” manda el mensaje “te amo” a “B”, el cual lo recibe y lo interpreta de la siguiente manera… “Quiero coger !”
(finísima persona ese tal “B”). Imagina el problema que surge cuando “B”, inmediatamente después de recibir el mensaje e interpretarlo como se le dio la gana, hace enojar a “A”, no una, si no DOOOS veces ! !
Viéndolo así, resulta sencillo saber que la causa del problema fue una mala comunicación; “A” quiere transmitir un mensaje de “amor”, y lo que dice para transmitirlo, son las palabras que CREE que significan lo que quiere decir, las palabras que si “A” escuchara, interpretaría como lo que siente y quiere decir en ese momento. Lo que “A” probablemente no sabia, es que esas palabras significan para “A” una cosa, y para “B” otra, tan distinta que ni siquiera son el mismo hecho. Y en ese preciso momento, cuando nosotros INTERPRETAMOS los mensajes que nos mandan según nuestra concepción, es cuando surgen los malentendidos, que posteriormente ocasionaran los problemas.
Cuando nosotros recibimos un mensaje y pensamos –“ Si yo dijera ese mensaje, esas palabras…¿Qué querría YO decir con eso? –, encontraremos lo que nosotros querríamos decir al mandar ese mensaje, y, consecuentemente, ASUMIMOS que eso mismo es lo que la otra persona nos quiere decir.
¿Alguna solución? Mmm… no lo se. Tal vez si evitamos suponer que la otra persona SABE lo que quiero decir, y por lo tanto decimos las cosas tan claramente que no haya lugar a malinterpretaciones. Pero es difícil, puede que sea incluso imposible pretender eliminar toda clase de suposiciones e interpretaciones…
Pero si intentamos pensar en la concepción de las otras personas, en el como piensan y como sienten los demás en lugar de solo pensar en nosotros mismos, tal vez si lo intentamos podríamos evitar muchos problemas… Tal vez entonces podamos comprenderlos, entenderlos, y mejorar así nuestras relaciones con los demás.
Piénsalo…
Dentro de las múltiples diferencias que encuentro entre un tipo de relación y otro, de cómo piensa una persona y otra, o de porque sucede una situación u otra, he llegado a la conclusión de que en todos estos casos, la comunicación juega un papel muy importante. Para explicar de una manera mas clara lo que quiero decir, me basare en un modelo muy simple de comunicación: “Un emisor que transmite un mensaje a un receptor”. En toda relación es preciso que exista la comunicación, para que las personas involucradas en la relación puedan interactuar. Puedo decir entonces, que, cuando una persona (persona “A”) quiere algo de otra persona, emite un mensaje, el cual es recibido por la otra persona (persona “B”) , el mensaje es entendido por esta persona, y a continuación emite un mensaje de regreso a la persona “A”, o por lo menos actúa en consecuencia del mensaje recibido.
Si fuera así, todo seria muy fácil y no tendría porque existir disfunción alguna en las relaciones humanas, pero… SORPRESA ! … no es tan simple.
En algún momento de todo ese proceso de comunicación, pasa ALGO, que no funciona como debiera funcionar, y entonces ese “algo” ocasiona problemas. Tengo la hipótesis de que ese “algo” tiene que ver con la capacidad de abstracción que tenemos los seres humanos. El pensamiento concreto solo nos permite apegarnos a lo que se nos dice, tal cual, literalmente, mientras que el pensamiento abstracto nos permite además, INTERPRETAR. Imaginemos el siguiente ejemplo:
“A” le dice a “B” -- “¿Me darías un vaso de agua?” --
El pensamiento concreto le haría suponer a “B” que lo que “A” quiere es UN VASO DE AGUA… literalmente… un montón de agua con forma de vaso, lo cual es bastante difícil de lograr (si no me creen, cálenle). Por otro lado, el pensamiento abstracto le permite a “B” interpretar que con “un vaso de agua” quiso decir “un vaso CON agua”… y así ya es capaz de darle a “A” lo que realmente quería. Pero, basándonos en este ejemplo, el pensamiento abstracto no supone ningún problema, si no que por el contrario, resulta ser muy útil.
¿Por qué digo entonces que nuestro pensamiento abstracto puede llegar a ocasionarnos problemas? ¿En cuales casos es útil, y en cuales casos no lo es?
Los problemas surgen cuando, lo que nosotros interpretamos por medio del pensamiento abstracto, NO ES lo que la otra persona quería que entendiéramos. Imaginemos otro ejemplo: “A” quiere transmitirle a “B” mediante un mensaje, una serie de sentimientos y pensamientos… algo así como que le quiere, extraña, admira, necesita, bla, bla, bla… y la mejor manera que encuentra para transmitirle esos sentimientos es decirle “TE AMO”. Entonces “A” manda el mensaje “te amo” a “B”, el cual lo recibe y lo interpreta de la siguiente manera… “Quiero coger !”
(finísima persona ese tal “B”). Imagina el problema que surge cuando “B”, inmediatamente después de recibir el mensaje e interpretarlo como se le dio la gana, hace enojar a “A”, no una, si no DOOOS veces ! !
Viéndolo así, resulta sencillo saber que la causa del problema fue una mala comunicación; “A” quiere transmitir un mensaje de “amor”, y lo que dice para transmitirlo, son las palabras que CREE que significan lo que quiere decir, las palabras que si “A” escuchara, interpretaría como lo que siente y quiere decir en ese momento. Lo que “A” probablemente no sabia, es que esas palabras significan para “A” una cosa, y para “B” otra, tan distinta que ni siquiera son el mismo hecho. Y en ese preciso momento, cuando nosotros INTERPRETAMOS los mensajes que nos mandan según nuestra concepción, es cuando surgen los malentendidos, que posteriormente ocasionaran los problemas.
Cuando nosotros recibimos un mensaje y pensamos –“ Si yo dijera ese mensaje, esas palabras…¿Qué querría YO decir con eso? –, encontraremos lo que nosotros querríamos decir al mandar ese mensaje, y, consecuentemente, ASUMIMOS que eso mismo es lo que la otra persona nos quiere decir.
¿Alguna solución? Mmm… no lo se. Tal vez si evitamos suponer que la otra persona SABE lo que quiero decir, y por lo tanto decimos las cosas tan claramente que no haya lugar a malinterpretaciones. Pero es difícil, puede que sea incluso imposible pretender eliminar toda clase de suposiciones e interpretaciones…
Pero si intentamos pensar en la concepción de las otras personas, en el como piensan y como sienten los demás en lugar de solo pensar en nosotros mismos, tal vez si lo intentamos podríamos evitar muchos problemas… Tal vez entonces podamos comprenderlos, entenderlos, y mejorar así nuestras relaciones con los demás.
Piénsalo…
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