por: §€®Ģ¥Ø
Me resulta un tanto difícil ser “justo”. Si te pones a pensarlo, es una cuestión complicada. Veras… justicia es ética, equidad y honestidad; es la voluntad constante de dar a cada quien lo que por derecho es suyo. Y bueno, seria sencillo si yo tuviera la verdad absoluta acerca de a quien le pertenece que cosa. Pero no siempre se qué es de cada quien, y de ahí mi problema de no saber si estoy siendo justo, o si solo creo que estoy siendo justo cuando en verdad no lo soy. Y lo peor es que se complica! Porque resulta que hay ocasiones en que la decisión de que hacer reside en el como percibimos las cosas. Y con eso de que yo estoy peleado con la percepción...
Entonces, creo que es difícil por ejemplo la labor de los árbitros de fútbol (o árbitros y referees y jueces en general), porque si ellos ven que fue penal, y jamás tocaron ni siquiera al triste delantero clavadista, pero el arbitro de alguna manera vio el penal y lo marca y PAKATELAS! que le anotan gol a chivas de penal. Y luego, por si fuera poco, pokito después va el “venado” medina y se mete al área y ZAZ! entrada criminal que casi lo matan y le rompen el ligamento cruzado, pero el arbitro no lo vio, y no marco nada, pinche arbitro tan pendejo. Y que empataron las chivas 1 – 1. Pero ya que, uno tiene que comprender que son tontitos los árbitros.
Les contare una historia verídica, para intentar exponer de manera clara lo difícil que resulta ser justos, incluso si nos lo proponemos. Resulta ser que a principios del siglo XX, el ya famoso genio del cine mudo, Charles Chaplin estaba en pleno apogeo. La estaba rompiendo como dirían algunos. Mucha gente disfrutaba de ver sus películas, y algunos incluso le imitaban vistiéndose y actuando como él. Esto propició que en esas fechas, se organizaran concursos entre sus seguidores para ver quien se parecía más a él o le imitaba mejor. Un buen día se organizo uno de esos concursos en San Francisco, E.U., y dio la casualidad de que el verdadero Charles Chaplin estaba en San Francisco para esa fecha. De alguna manera, él se entero que se llevaría a cabo ese concurso, y tuvo la feliz idea de inscribirse y competir. Que ventaja! A lo mejor pensó que seria una manera fácil de hacer dinero, o simplemente quería arruinarle el día a algún fan suyo que tuviera la ilusión de ganar, no lo se. Pero NI MERGAS! Cualquiera que fuera su intención no le funciono. Por difícil que parezca, Charles Chaplin NO gano el concurso de imitar a Charles Chaplin, y lo que es peor aún, ni siquiera paso la primera ronda. Que vaciado! Al parecer un montón de jueces marcianos decidieron que Charles Chaplin no se parecía ni pokito a él mismo.
Debe ser extraño que te digan que hay un montón de gente que se parece más a ti que tu mismo. Si a mi me dijeran algo así, me causaría serios conflictos existenciales, y para que les cuento.
Se rumora que no gano porque estaba compitiendo nada mas y nada menos que la mismísima Jazz !, y claro, se parece un buen, y hasta Charles Chaplin hubiera reconocido que se lo merecía. Pero no me chinguen, eso fue a principios del siglo XX, Jazz no había nacido aún, ni que fuera Fer. En fin, si se hiciera justicia, Charles hubiera ganado, pero ya vemos que es difícil cuando la justicia se basa en la percepción de las personas. Seguramente esos jueces padecían el trastorno de percepción errónea, con eso de que esta de moda el trastornito ese, ahora resulta que todo mundo lo padece. Ni hablar…
NOTA: Quiero dedicar este artículo al maestrín de laboral (o sistémico, la verdad no estoy seguro), que nos abandonara acabando la sesión de mañana. La noticia me causo un gran impacto, y ahora me embarga una profunda tristeza (y algo de pánico, de pensar que posiblemente nos receten a Elba un semestre mas), por lo que yo propongo que oficialicemos el día 25 de febrero como día de luto nacional. He dicho.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario