sábado, 6 de febrero de 2010

Nuestra versión del efecto mariposa…

de: Jack Bacon

Alguna vez mientras veía algún programa de revista en la televisión, apareció un reportaje, en el cual decían que 1 persona, al día, recibía alguna influencia de 16000 de las otras personas con las cuales compartimos el bello, pero tan explotado, planeta tierra.

Quizá este dato, parezca un poco exagerado, pues a excepción de que sea en un evento masivo (concierto, evento deportivo, congregación religiosa), es complicado ver a 16000 personas en un solo lugar, ya no digamos lo descabellado que parece el que esas 16000 personas influyan en el actuar de otra, pero según los estudios, así es.

Cada persona que recibe la influencia de mas de una quincena de millar de personas, es a su vez parte de otro grupo de igual numero de “influyentes”, por lo que, según las estadísticas de dicho estudio, estamos conectados a personas con las cuales nunca hemos tenido, y muy probablemente nunca tengamos contacto directo; las personas que nos influyen son gente a la que nunca le hemos estrechado la mano, son personas con las que nunca hemos compartido una cerveza, y por risible que parezca, son personas que ni siquiera hemos tenido el gusto de ver a los ojos.

Ante esta breve reflexión, me pongo a pensar (si, a veces también pienso), si la gente que no conocemos, que nunca hemos visto, que nunca hemos tocado, e incluso imaginado, influye tanto en nuestras vidas, ¿Qué tanto influye en nuestro andar diario la gente que si conocemos y apreciamos?

Creo que esa pregunta no es tan difícil de contestar, pues la gente que nos rodea, influye en TODO lo que hacemos, así es, en T-O-D-O y debo aclarar, que no se trata de una influencia “pepegrillezca” tipo caricatura en la que hay un ángel y un diablito en el hombro del personaje diciéndole que hacer, yo me refiero a un tipo de influencia en el que si alguien lleva a cabo alguna acción, nos veremos involucrados en la carambola de las consecuencias sobre lo que hizo, por lo que a donde quiera que vayamos, siempre vamos a llevar algo de nuestro padre, de nuestra madre, de nuestro hermano, de nuestro mejor amigo, de nuestro compañero de clases, de nuestra pareja, de algún desconocido, y a su vez, ellos van a llevar un poco de nosotros en donde quiera que estén.

Cualquier acción, por más pequeña que parezca, puede causar un gran impacto en el mundo, al menos en nuestro mundo. Más que probablemente, el 99% de nosotros no invente algún artefacto, o haga un descubrimiento que cambie la situación en la que vivimos, pero eso no es en lo mas mínimo necesario para lograr un cambio, pues con el hecho de usar una nariz de payaso cuando vas de compras, dar las gracias al camionero por haber brindado un buen servicio, brincar en la cama con un niño de 3 años, decirle a alguien que se ve bien, abrir un blog para que sus amigos escriban, dejar a alguien tocar su batería, invitar gente a un evento importante, contar un chiste en un momento de tristeza, o con la simple acción de regalar una sonrisa o dar un abrazo y un beso, estaremos formando nuestra versión del efecto mariposa.

“Hasta el aleteo de una mariposa, puede provocar el holocausto”

1 comentario:

  1. ... y aún despues de medio año, Jack no pierde el toque. Una buena reflexión !

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